¿Puedo viajar en avión si tengo problemas respiratorios?

En España hay un gran número de personas que padecen enfermedades respiratorias. La constante exposición a agentes tóxicos como el humo del carbón y de la leña, el tabaco y de materiales como el algodón o las telas es la principal causa de las enfermedades pulmonares crónicas. Una patología bastante frecuente entre las mersonas mayores y que puede verse agravada por los viajes en avión. Por esta razón, es muy importante que tengas en cuenta una serie de recomendaciones a la hora de hacer un viaje en avión si padeces problemas respiratorios o si los padece algún familiar que nos acompaña.

Debes saber que, al estar a altitudes de la escalada del vuelo de un avión, la presión del oxígeno se reduce considerablemente, haciendo que tanto los pasajeros como los tripulantes se vean expuestos a una hipoxia hipobárica, lo que significa que puede faltarles oxígeno debido a una presión atmosférica baja.

enfermedades respiratorias

Los pacientes con enfermedades pulmonares obstructivas crónicas no tolera los cambios de presiones igual que las personas que están sanas y, debido a su fisiopatología, puden sufrir alteraciones agudas de la ventilación durante el vuelo. Por esta razón, es muy importante que un paciente que se encuentre inestable y no tenga controlada la enfermedad no se exponga a los riesgos que supone un viaje en avión. No obstante, antes de tomar una decisión final, se debe consultar con el médico para pedir su recomendación.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que estos pacientes se encuentran en mayor riesgo de sufrir un tromboembolismo venoso por las cormobilidades, la no tolerancia al ejercicio y la dificultad para el movimiento. En muchos casos, esta enfermedad está relacionada con la hipertención pulmonar, que es una vasoconstricción de las arterias que conectan el pulmón con el corazón, por la falta de oxígeno y de otros factores. Al estar expuesto a una hipoxia hipobárica, el paciente puede sufrir, por tanto, una falla cardíaca aguda, lo que puede resultar muy peligroso.

El neumotórax, que es el aire atrapado entre la pleura y el pulmón, también puede complicarse mucho al viajar en avión por la bajada de presión atmosférica, ya que este aire tiende a expandirse, pudiendo dar lugar a complicaciones graves.

En definitiva, se debe tener en cuenta que aquellos pacientes que sufren hipertensión arterial severa, quiste broncogénico (enfermedad grave de nacimiento por una malformación bronquial) o neumotórax no deberían realizar viajes en avión. En caso de que tengan que hacerlo, es muy importante que acudan antes a una consulta con su médico de cabecera antes del viaje para que puedan analizarse los factores de riesgo y prevenirlos. Pero además, es conveniente que el paciente se ponga en contacto con la compañía aérea para hacerles saber del problema y que puedan analizar la situación y organizar la mejor manera para que el paciente pueda viajar sin riesgos.