¿Por qué es tan mala la comida de los aviones?

¿Sabías que en la década de los 60 no se servía la típica comida precocinada que habrás probado alguna vez cuando has tomado un avión? En aquella época se agasajaba a los pasajeros con menús personalizados. Sin embargo, el turismo de masas y la aparición de las compañías low cost ha hecho que la comida de los aviones haya ido empeorando progresivamente. Aunque el coste no lo es todo. De hecho, el diseño de los aviones y las altas presiones también tienen mucho que ver en el hecho de que la comida del avión no sea la más deseable del mundo.

Es evidente que preparar un menú dentro del avión no es sencillo. La tripulación cuenta con muy poco espacio disponible para cocinar y las limitaciones técnicas que impone la altitud hacen que sea mucho más fácil recalentar la comida precocinada y servirla que prepararla desde cero. Pero además, cuando se opta por carnes en salsa, suelen venir ya cortadas, de manera que la compañía se ahorra un cuchillo y, en caso de que el cuchillo se incluya, no importa pues los alimentos están tan precocinados que el cuchillo sin sierra es insuficiente.

comida de los aviones

Por otro lado, hay que destacar que en los últimos 50 años, la cantidad de pasajeros que viajan en avión se ha multiplicado por seis. Actualmente un avión puede transportar a más de 300 pasajeros y todos esperan comer más o menos al mismo tiempo. En la década de los 60 la lista de pasajeros apenas llegaba a 50 personas, por lo que las aerolíneas podían permitirse el lujo de ofrecer un servicio más personalizado. En estos años se ofrecían menús calientes bajo pedido o carritos móviles llenos de platos que el personal del avión iba repartiendo a cada pasajero. Hoy en día, con el número de pasajeros que van en un avión resulta impensable poder servir la comida a todos en tan poco tiempo. Con lo cual, la comida precocinada es la única solución.

Además, las compañías están mucho más preocupadas por ofrecer distintas opciones de entretenimiento a a los pasajeros, pensando que, de esta forma, no tendrán tan en cuenta la calidad de comida o incluso la ausencia de esta. En la actualidad, podemos encontrar un amplio abanico de opciones de entretenimiento dentro del avión, como música, WiFi y un extenso catálogo de películas que se muestran en pantallas personalizadas instaladas en el asiento de delante de cada pasajero. Todo ello ha hecho que el servicio alimenticio haya quedado que en un segundo plano y que las aerolíneas, incluso, hayan podido recortar en este tipo de gastos.

En los primeros aviones, la potencia de los motores no generaba la suficiente energía como para calentar la comida, por lo que los pasajeros debían comer alimentos empaquetados fríos. Cuando la potencia y el tamaño de los aviones empezó a aumentar, algunas aerolíneas empezaron a instalar cocinas funcionales en sus aviones para ofrecer más comida y de mejor calidad a los pasajeros, con el objetivo de diferenciarse de la competencia.

En la actualidad, la comida ya no marca la diferencia a la hora de elegir una aerolínea u otra, sino que es el precio del billete lo que más peso tiene en esta decisión. Y desde que las compañías low cost hicieron su aparición en escena, se ha abierto una guerra de precios entre las compañías para ser las elegidas. Con lo cual, muchos de los cambios que se han producido han ido dirigidos a abaratar los costes en todo lo posible. De hecho, en los últimos tiempos se habla incluso de eliminar los menús precocinados para volver a los alimentos envasados fríos que se tomaban en los aviones hace décadas, cerrando de esta manera el círculo.